Querida Nay,

Hace mucho que no escribo una carta. Y la verdad… estoy un poco nervioso.

No sé si lo que voy a escribir está bien o mal, no sé si sabré hacerlo especial, no sé si este sea el momento, la razón o el contexto perfecto.

Pero alguien me dijo una vez algo que se me quedó muy grabado: que a veces es mejor que los pensamientos se lean o se digan… a dejarlos perdidos en la mente.

No recuerdo exactamente las palabras, pero sí recuerdo quién me las dijo.

Tú.

Y creo que por eso estoy escribiendo esto.

No sabía cómo empezar esta carta… y, para ser honesto, tampoco sé muy bien cómo terminarla. Porque si fuera por mí seguiría escribiendo una y otra vez, sin parar.

Pero entonces entendí algo: si nunca paro de escribir, la persona a la que quiero que llegue esto… nunca lo va a leer.

Así que aquí estoy.

Intentando escribir algo especial, aunque lo que ya vivimos de por sí lo sea.

A veces me cuesta creer cómo algo que empezó como un mensaje arriesgado, algo que incluso parecía una locura… terminó convirtiéndose en algo que hoy me hace sentir tan bien.

Estoy muy feliz de volver a coincidir contigo en este momento.

Tanto… que si mañana todo terminara, si nada durara para siempre, hay un instante en el tiempo donde me gustaría quedarme para siempre.

Y sería este.

También estoy nervioso por lo que pasará en unos días. Y creo que por eso te escribo.

Porque siempre quise estar contigo en momentos así.

Cuando pasó todo aquello, me sentí muy lejos. Y me dolía no poder estar ahí para apoyarte en algo tan importante.

Pero alguien dice que las cosas pasan por algo… y si hoy estoy aquí otra vez contigo, quizá también sea por algo.

Quiero decirte algo importante.

No escribo esto solo para motivarte… aunque claro que quiero motivarte.

Pero tampoco quiero que sientas que todo tiene que ser perfecto.

La realidad es que sí: vas a sentir nervios, miedo, angustia, dudas.

Y todo eso es válido.

Yo lo sentí.

Y, siendo sincero, no quiero que termines dudando de ti como yo alguna vez dudé de mí.

Porque tú eres increíble.

Y estoy profundamente orgulloso de todo lo que has logrado.

Yo sé que este es tu momento. Sé que no vas a perder otro año. Sé que puedes hacerlo.

Solo falta que tú también lo creas.

Y quiero que sepas algo más.

No te digo todo esto solo porque me gustes. No solo porque te ame. Ni porque no sepa exactamente qué somos o cómo llamarnos.

Te lo digo porque te conozco.

Conozco a la mujer que se ha esforzado, que ha llorado, que ha estado a punto de rendirse más de una vez… y aun así no se ha rendido.

Conozco a esa niña que alguna vez lloró por sentirse insuficiente.

Pero también conozco a la mujer que cada mañana se levanta, se limpia las lágrimas y decide volver a intentarlo.

La que se mira al espejo y decide creer en sí misma otra vez.

Puedes dudar. Puedes llorar. Puedes caerte.

Pero no voy a permitir que dejes de creer en ti.

Si te caes, te levantarás.

Y si alguna vez no puedes levantarte sola, entonces estaré ahí para ayudarte.

No para que dependas de mí, sino para recordarte que siempre hay una manera de salir adelante.

Porque tú eres capaz de cosas increíbles.

Y lo has estado demostrando todo este tiempo.

Le doy gracias a la vida por haberme cruzado contigo. Una y otra vez.

No sé si eso sea destino…

pero si el destino tuviera tus ojos, yo caminaría directo hacia él sin mirar atrás.

Porque si tú estás en la meta, no hay otro lugar al que quiera llegar.

Tal vez el jueves no esté ahí contigo.

Pero recuerdo que querías este peluche.

Así que te lo conseguí.

Tal vez digas que no era necesario.

Pero sí lo era.

Porque cada cosa que te doy tiene el mismo significado:

que incluso cuando no esté cerca, algo de mí estará contigo.

En este peluche, en esta carta, en esta canción, en cada pequeño detalle…

siempre estaré ahí para recordarte que no estás sola.

Te amo.

Y ya no tengo miedo de decirlo.

Ya no tengo 15 ni 18 años como antes. Pronto tendré 20.

Y si algo he aprendido es que cuando uno sabe lo que quiere, no tiene que esconderlo.

Y yo sé lo que quiero.

Quiero verte feliz. Quiero verte triunfar.

Soy feliz estando a tu lado.

Y si tú también eres feliz estando a mi lado… entonces nada podrá detenernos.

mi mayor deseo siempre serás tú
Ojalá que todas mis mañanas el café tus ojos sea lo que me despierte